Capitulo 10. Lazos de Amistad


ALMAS SILENCIOSAS
ESSENCES

Capítulo 10. Lazos de Amistad

« Tenía envidia, porque llegaste a arrebatarme a mis amigos.
 Tenía coraje y frustración, porque al aparecer, me robaste el amor de mi persona deseada.
Tenía Celos porque la atención te la llevaste y me mandaron al rincón.
Tengo tristeza y arrepentimiento porque ahora que conozco tu historia de dolor y soledad
. »


«Adónde piensa ir», pensaba Etsuya mientras se dedicaba a seguir a Tatsuya. Mucha fue su sorpresa al verle entrar a tan elegante edificio, el cual, resultó ser la casa productora del grupo «BlackStars» y eso lo hacía aún más intrigante.

Ahora se dirigían a Hachioji, o eso le parecía después de entrar al tren subterráneo y observar la dirección que tomaba el castaño. Etsuya en un vagón tratando de mantener la distancia de Tatsuya que viajaba en otro. Desde su lugar, podía observar la tranquilidad del castaño junto con su acostumbrado rostro plagado de seriedad.

«Tatsuya, quiero conocerte más», porque estaba seguro de que tenía una triste historia que contar tras esa fachada de despreocupación y desinterés que mostraba, no obstante, en las semanas que llevaba observándolo con detenimiento, pudo percibir un rastro de tristeza en su castaña mirada, por más que trataba de ocultarlo.


1


Se había demorado más de lo habitual y todo por pensar en otros asuntos en lugar de poner atención a la clase, aunque ya llevaba unos días en la misma situación. Una vez terminó de anotar lo escrito en la pizarra, guardó su libreta, plumas, libros y se apresuro a la entrada del edificio donde seguro ya lo esperaban.

Al acercarse a la puerta pudo distinguir solamente a Yukio, frunció el entrecejo pensando en que los últimos días, Etsuya se dirigía muy seguido a la librería, perdón, se me hizo tarde. ¿Otra vez Etsuya se fue? , preguntó pensando en lo que podría pasar por la mente de su castaño amigo.

Yukio suspiró, sabes que se le hizo costumbre irse directo a la librería, parece tener la intención de hacer una biblioteca en su cuarto, dijo con respecto a la nueva rutina de Etsuya, -y de tí, con lo distraído que estás, no es extraño que tardes en salir en los últimos días-, la verdad es que sentía que los tres estaban, poco a poco, tomando rutinas distintas, no significaba que todo el tiempo tuvieran que estar juntos pero su rutina diaria empezaba a cambiar y eso le preocupaba un poco.

Cuando llegaban a la puerta principal de las instalaciones, Kiyoshi decidió hablar sobre el asunto que había escuchado en los pasillos cuando recién salió del salón de clases, vamos a Hachioji, murmuró repentinamente.

Yukio volteó levantando la ceja izquierda, —¿tienes algo que hacer en Hachioji? —, preguntó puesto desde donde estaban, quedaba a una hora más o menos de camino.

—Vamos Yuki, no seas tan hostil, te estoy haciendo un gran favor, ya me lo agradecerás—, empezó a reír cuando su amigo se frenó de golpe, cruzado de brazos y con la mirada aburrida y molesta, —Ok, te voy a decir pero no te enojes, escuché que tu grupo favorito estará haciendo no se qué cosa en el Monte Takao y pensé que sería buena idea ir, —explicó pretendiendo desinterés pero prestando atención a la reacción de Yukio.

No tuvo que esperar demasiado, el rubio multicolor colocó los brazos a sus costados y abrió tanto los ojos que competía con la caída de su quijada en una expresión de asombro, —¿BlackStars en Hachioji? —, pregunta a lo cual Kiyoshi asintió, con esto y sin cuestionar más, un emocionado Yukio comenzó a jalar del brazo al otro directo a la estación del tren subterráneo más cercana.


2


Cuando salió de la estación, cerró su vista, se estiró y bostezó. Durante la mañana y antes de cualquier asunto acerca de Katoo, Tatsuya tuvo que encargarse de otros asuntos, así que cuando llegó a la compañía ya era mediodía. Observó el reloj puesto en su mano izquierda, —parece que debo aprender a ser más puntual, —se dijo puesto que se daba cuenta que con ese ritmo iba a llegar 10 o 15 minutos tarde de la hora pactada a la cual tenía que llegar.

Abrió el folder verificando el lugar al cual tenía que dirigirse, «Monte Takao», comenzó a caminar, no estaba lejos, el lugar específico era cerca del Templo Takao y desde su ubicación actual, llegaría en 10 minutos. Mientras caminaba, podía sentir la fresca brisa de verano en Hachioji, un aire puro que lograba tranquilizar su alma conforme seguía ascendiendo.

Conforme lo hacía, pudo observar la gran cantidad de gente reunida, «Que molesto es esto, por eso me niego a hacer de intermedio siempre», pensaba viento a la aglomeración, no obstante, siempre perdía por una u otra razón contra Katoo, —Está bien, tomaré un atajo—, susurró mientras rodeaba el lugar hasta que encontró el letrero que prohibía el paso al público en general.

En ese lugar, parados platicando, dos policías hacían su trabajo de cuidadores. Se acercó, —vengo por parte de Soun Katoo, —les dijo enseñando la copia de la credencial del nombrado, una vez dentro, comenzó con la búsqueda del manager de BlackStars.

—Manager Takato —, gritó ante el bullicio que se extendía debido a las fans. El nombrado volteó, un hombre poco más alto que él, cabellos negros y mirada azul.

—¿Qué deseas? —mencionó Takato un poco desconcertado por su presencia, conocía a Tatsuya debido a las numerosas ocasiones en que se presentó junto con Katoo en distintas presentaciones y reuniones informales.

—Katoo le envía este contrato, dice que lo lea, lo firme y después, en cuanto pueda, lo envíe por fax al número que está apuntado debajo de la última hoja, —explicó entregando el folder sin demora.

—¿Te envió para esto? Me lo pudo haber enviado directamente, —sonrió con amistad Takato al tiempo que recibía el encargo. Lo empezó a leer viendo de qué se trataba, suspiró con cansancio aunque con alegría, era un nuevo contrato para sus representados, —con que de esto se trataba, que buena noticia. Me encargo de esto, gracias —dijo a Tatsuya con agradecimiento.

—Es mi castigo por no asistir al colegio hoy, —Takato comenzó a reír por su explicación. Entonces Tatsuya se dio cuenta del lío que había con algunas gentes del personal, —¿qué pasa aquí? Se ven muy nerviosos, —preguntó interesado.

—¡Ah, es cierto! Tenemos un problema con la modelo que iba a venir, estamos buscando un reemplazo…—su voz se fue apagando mientras explicaba, se le quedó mirando de pies a cabeza haciendo sentir un poco incómodo a Tatsuya, —¿puedes ser nuestro modelo? —dijo repentinamente sorprendiéndolo.
—¡Espere, no puedo hacerlo a menos que Katoo me lo permita!

—No te preocupes, eso podemos solucionarlo, le llamamos y listo, ¿qué dices? —Takato se silenció esperando su respuesta. Tatsuya observó que había un extraño brillo en los ojos del hombre, no era mala intención, era ansiedad, esperanza e interés. Sin pensarlo más aceptó con un «está bien, les ayudaré»,  —¡gracias! Déjame llamar a Katoo, —dijo sacando su teléfono celular.


3


—No sale, ¿qué hago ahora? —susurró Etsuya que se encontraba a unos metros de la entrada de personal improvisada recargado en uno de los árboles del lugar. Suspiró, no quedaba otra cosa por hacer, ya había pasado treinta minutos desde que Tatsuya entró, así que, para distraerse unos momentos, decidió rodear el lugar para poder ver lo que estaba sucediendo.

Después de encontrar un hueco entre toda la multitud. Cuando estuvo enfrente, se quedó boquiabierto, era BlackStars en una sesión fotográfica, en este momento se encontraba en escena Izumi, el vocalista del grupo, también guitarrista y autor de la mayoría de las canciones. Era alto, 1.89 cm, cabellos castaños largos y desordenados, su mirada seria y atrayente color verde-azul, piel morena, bien estilizada y ligeramente musculosa, labios delgados y un tatuaje en cada uno de sus antebrazos.

Atrayente. Realmente en persona era parecido a un ángel caído del cielo. —Por aquí Kiyoshi, apresúrate—, la familiar voz lo sacó de su estupor, sorprendido, volteó el rostro viendo a Yukio y Kiyoshi aparecer por detrás de él. ¿Coincidencia o destino? No lo sabía pero parecía que no podían estar separados. Sonrió levantando el brazo y llamándolos, ambos lo miraban con la misma reacción que tuvo al verles, —vaya, el pequeño Etsuya resultó estar en este lugar que en la biblioteca, —se burlo el rubio multicolor.

—Calla, vine al templo y me encontré con esto, —mintió a medias, había venido por otra razón pero también era cierto que este acontecimiento lo había sorprendido.

—Eso es bastante creíble, pero Etsuya, no sabes mentir, —Kiyoshi se percató de su mentira, no era sorpresa pero se sintió bien cuando no indagó más a fondo en el asunto. Sonrió.

—Son unos idiotas, mejor pónganse a ver a Izumi-sama —el nombre del cantautor lo dijo mas con ironía puesto que sabía que ambos eran fans acérrimos de BlackStars. Soltó una ligera risa cuando ambos lo miraron con molestia pero como buenos fans, se dedicaron a observar el espectáculo.


4


—Llegó el modelo—, mencionó un chico de 1.80 cm, su piel tersa y blanca como el mármol, con una intensa mirada azul parecida al cristal y cabello castaño, largo y lacio.

—¿Dijiste el modelo? Pensé que iba a ser la modelo, ¿cambió el patrocinador de idea? —preguntó otro joven, cabello rubio y corto casi blanco, mirada azul cielo y piel blanca, su cuerpo bien delineado y marcado ligeramente de músculos, su estatura de 1.87 cm. Este chico tenía una distinción de los demás, un extraño tatuaje color rojo rodeando la parte izquierda de su rostro, abarcaba de la frente, rodeaba su ojo y terminaba en una línea cruzando, de arriba abajo, su mejilla hasta el final de la cara.

—Lo que sea, mujer u hombre, lo importante es que no perdamos tiempo con esto, tenemos muchos compromisos en los próximos días, —sentenció su resolución un alto hombre, de 1.90 cm de estatura, cabello corto e igual de negro que su mirada, piel blanca y cuerpo bien cuidado y musculoso digno de un deportista.

—¡Joder, que cansancio! —la puerta del camerino se abrió repentinamente dejando entrar a Izumi molesto por el calor de la tarde dejándose caer en un pequeño sofá ubicado dentro del lugar.

—¿Acabaste? 

—Solo mi parte individual, tienen problemas con la persona que originalmente iba a ser el modelo, iban a suspender la sesión hasta mañana pero un ángel calló del cielo, —explicó Izumi dejando caer la cabeza en el respaldo del sofá a la vez que cerraba su mirada tratando de descansar unos pocos minutos.

—¿Dices que apareció repentinamente un modelo, así sin más?

Izumi levantó la vista mirando fijamente al rubio que seguía siendo arreglado en el tocador, —Sasaki, un viejo amigo, pero que lo sepas bien, no quiero escándalos con la prensa, —recomendó a Sasaki Seishiro que volteó a verle con extrañeza en su mirada.

—¿De qué hablas Izumi? —pregunto con tono molesto aunque en realidad solo estaba curioso.

—Eres un idiota, ya lo verás, de cualquier modo, estás advertido —, mencionó volviendo a su tranquila y relajada postura anterior y dejando al rubio con la duda.

—Qué raro eres, —le dijo Sasaki volviendo su atención a la chica que le seguía arreglando el maquillaje, —un ángel—, susurró esta vez para sí mismo, la verdad es que había pasado tanto en tan poco tiempo que Sasaki no sabía a quién se refería Izumi.

—Sasaki, es tu turno —, dijeron desde la puerta. Sasaki se sacudió cualquier pensamiento y se concentró en el trabajo. Un último vistazo al espejo y salió para iniciar su sesión.


5


—Aquí está tu camerino —, le dijo Takato a Tatsuya observó rápidamente, tenía un sofá de dos plazas blanco con cojines negros, un pequeño ropero de madera pintado en blanco, un pequeño tocador y un pequeño cuarto, —pasa al cuarto y quítate las ropas, ahora te pasamos lo que usarás—, asintió entrando al lugar señalado.

En ese momento, entró una chica del Staff, —ya hicimos los ajustes para él, aquí traigo el cambio de ropa para cada sesión —, mencionó dejando los ganchos en el ropero, —todos están etiquetados para que los use y en unos momentos viene la maquillista, —una vez terminó de dejar lo que necesitara la otra chica que vendría en el tocador, salió sin decir más.

Takato tomó el vestuario con la etiqueta número uno y fue al cuarto donde Tatsuya llevaba un par de minutos solo en ropa interior y entreabrió la puerta para pasar el gancho, —aquí tienes la ropa, si necesitas algo, solo avísame, —dijo cerrando una vez Tatsuya recibió la entrega.

Tatsuya comenzó a sacar su vestuario, conforme lo iba poniendo iba viendo prenda por prenda. El pantalón de color blanco con la parte del cinturón morado junto con pequeños brillantes, éstos le quedaban pegados haciendo resaltar su cadera y muslos. Una playera de tirantes un poco holgada pero corta de color blanco, cuando alzaba los brazos, su estomago se mostraba. Suspiró poniéndose unos zapatos que combinaban con la vestimenta y salió encontrando al manager Takato observándolo embelesado, cosa que le puso incómodo. Se percató, también que había una joven observándole de igual forma que el hombre, imaginó que era la maquillista.

—Te vez genial. Pero vamos, siéntate para que te arreglen y podamos comenzar con la sesión, —Tatsuya se dirigió al tocador dejando que la chica empezara a preparar su cabello y rostro. Delineó ligeramente sus ojos, una sombra muy ligera, casi mezclándose con el tono de su piel, colocó un polvo traslucido para quitar el brillo de la piel y arregló las pestañas. Finalmente colocó un brillo especial en los labios.

Tatsuya pensaba que lo trataban como mujer, no obstante, gracias a todo esto, recordó las fotografías que hacía para Tooru, él siempre le decía que el maquillaje era importante para una sesión fotográfica tanto en mujeres como en hombres, ahora finalmente comprendía sus palabras.

—Estás listo, ponte esto en tu muñeca izquierda y podremos salir a la sesión, —dijo la chica orgullosa de su trabajo. Tatsuya se puso unas pulseras holgadas color morado. Se percató que su cabello no había sufrido grandes cambios, seguía suelto, solamente le habían arreglado un poco. 

Satisfechos ambos, salieron para reunirse con las demás personas del Staff. Ahora que recordaba, Sasaki se encontraba en BlackStars, una suave sonrisa salió de sus labios recordando lo tanto que le ayudó, cuando el tiempo se lo permitía, a sobrellevar la soledad que desde niño le acompañó.


6


—Finalmente regresan, ya me estaba cansando de la espera, —decía Etsuya acalorado pese a que se hallaban cubiertos por los arboles del Monte Takao.

—Que impaciente Etsuya, este tipo de trabajo se necesita mucho tiempo, cambios de ropas, entre muchas otras cosas para que salga bien, —explicó Yukio demasiado atento a cómo el personal acomodaba cámaras, luces y lo necesario para que el escenario estuviera en perfectas condiciones.

—Mira Yukio, es Sasaki y Arashi —dijo emocionado Kiyoshi. No podía negar que eran realmente guapos en persona y con una fuerte presencia.

En ese momento, cuando Etsuya volteaba hacia los recién llegados, su quijada se desbordó abriéndose de la sorpresa y sus ojos abiertos de par en par, el habla se le fue por completo. Tocó el hombro de Yukio con su dedo reiteradamente, tratando de llamar su atención. El rubio multicolor que se hallaba distraído mirando a sus ídolos, volteó a ver a Etsuya y extrañado solo se dejó guiar por lo que éste señalaba con su mano. También se sorprendió, no solo por la presencia sino también por la vestimenta que le arropaba en esos momentos a esa persona.

—¿Qué están viendo? —, preguntó Kiyoshi extrañado, buscando lo que observaban y su quijada también calló, —¡¿Qué hace Tatsuya en ese lugar?! —, gritó sorprendido, extrañado y anonadado.


7


Sasaki se percató de las personas que llegaban, finalmente aclararía las palabras de Izumi. El nuevo modelo llegó y una agradable sorpresa le llegó, — Tatsuya, que agradable sorpresa, —gritó emocionado mientras llegaba con premura hasta el serio y atractivo chico.

—Seishiro, tanto tiempo, —susurró con una ligera sonrisa recibiendo el cálido abrazo de Sasaki. Hacia un tiempo que no le veía debido a los compromisos que BlackStars tenía en su agenda por eso, cuando podían estar juntos, disfrutaban al máximo.

—No imaginé que serías el modelo, ¿por qué no me dijiste que ahora te dedicabas a esto? —preguntó curioso el rubio dejando su brazo alrededor de los hombros de Tatsuya.

El castaño se rascó la mejilla y frunció el entrecejo, —no cumplí con mi palabra, así que Katoo me mando como castigo a hacer su trabajo y terminé así, —señaló al hecho de que terminó preparado para modelar por coincidencia y culpa de Katoo.

Sasaki se rió al hecho de señalar un culpable cuando la iniciativa seguramente, y sin decirlo, fue del mismo Tatsuya para modelar. Recordaba hace tiempo, cuando todavía no era parte del grupo, haber conocido a un pelirrojo que poseía una fotografía del castaño. Al final, terminó conociéndolo por circunstancias de la vida.

—Vamos chicos, es hora de comenzar —, dijo el director, cuando les tuvo cerca, el fotógrafo también se acercó, para iniciar la plática respectiva a las indicaciones principales de las fotografías, —primero que nada, Tatsuya, ¿esta es tu primera ocasión como modelo? —, preguntó para asegurarse.

—No, ya había tenido la ocasión en participar en unas cuantas más joven, —aclaró Tatsuya sin profundizar en el tema.

—Me parece bien. Vamos a tomar algunas en aquellos árboles, como inicialmente era una chica la que iba a participar tendremos que hacer unos cambios pero el fundamento será el mismo, —empezó a explicar el fotógrafo. Ambos prestaban atención a sus indicaciones. Una vez comentado todo, Sasaki y Tatsuya se dirigieron al primer lugar donde harían las fotografías.

—¡Todos listos, vamos a comenzar! —gritó el director moviendo a su gente para comenzar con las fotografías pendientes.

Sasaki y Tatsuya se colocaron cada uno a un costado del frondoso árbol elegido para la ocasión. Recargados, mirando al cielo con las manos extendidas puestas en el tronco. El castaño suspiró para dejar salir la presión que estaba sintiendo, una y otra vez con ojos cerrados. El fotógrafo comenzó al momento en que fue sorprendido por el roce de los dedos de Sasaki que trataba de filtrarle, con el contacto físico, la calma que necesitaba en esos momentos.

Era frío y despreocupado pero sabía muy bien que delante de una cámara su realidad era distinta. La cámara parecía desnudar su personalidad, aquella que se escondía bajo su piel y se negaba a salir. Pero respiraba, parecía que Sasaki presentía sus dudas porque se adelantaba a lo que el fotógrafo les había dicho, es más, este terminaba alentando al rubio.

Después de tomar su mano, Sasaki sabía que tenía que actuar, Tatsuya se encontraba intranquilo, parecía fuera de control más nadie se más se percató, y si no le hubiera tocado, posiblemente ni él mismo. Adelantando sus acciones a las requeridas por el fotógrafo, fue girando su cuerpo, rodeó el árbol, siempre actuando con naturalidad ante la cámara, ante todos los presentes.

Tatsuya le sintió moverse, levanto el rostro que miraba hacia el piso. Sasaki puso su brazo izquierdo en el tronco, a un costado de su cabeza, —no pasará nada, estás conmigo—, le susurró el rubio cuando se acercó un poco más a él. Tatsuya lo sintió, abrió ligeramente los labios con sorpresa. Comprendió lo que estaba sucediendo y sonrió con calidez.

Finalmente apareció alguien que comprendió al ser que guardaba dentro suyo. Sasaki Seishiro había estado en ese duro año, durante sus cortos tiempos libres, a su lado, por teléfono, por correo, en persona. Su primer amigo real estaba enfrente de él, cuidándolo, alentando a su yo interior a lucir para la cámara.


8


La sesión continuó su rutina, en estos momentos Sasaki Seishiro y Tatsuya estaban posando frente a la cámara. No era ninguna sorpresa el actuar de Sasaki frente a ella y posiblemente, el único sin sorprenderse de la soltura y belleza de Tatsuya frente a todos.

Etsuya se mostraba sorprendido no por el hecho de verle frente a la cámara pues desde que le vio, había pensado que era apto para ser modelo, un ser hermoso. Su sorpresa venía en el cambio repentino al momento de actuar frente a la cámara, una soltura impresionante, su seguridad, su presencia.

Yukio fue sorprendido por verle entre famosos, entre su grupo favorito. Ahora realmente se preguntaba quién era Tatsuya Katsumoto. Lo que no podía negar, era su belleza, la ropa puesta lo hacía verse como un ángel caído del cielo. Sentía celos por Sasaki Seishiro pero estaba más concentrado en el trabajo del castaño y en su apariencia que en los demás.

Kiyoshi no pudo apartar la vista de tan bello ser, verle parado, posando para una cámara y con tal seguridad, maravilloso. No podía negar los celos que comenzaban a recorrerle el cuerpo entero, Sasaki Seishiro tenía entre sus brazos a Tatsuya, tan pegados, tan sonrientes.

Kiyoshi también se percató, al igual que Seishiro, del cambio inmediato de Tatsuya. Un alma solitaria que necesitaba ser cuidada con tanto cariño, con tanto amor. Algo se rompió dentro de él, su corazón bombeó con rapidez, lo sentía como si estuviera a punto de salir.

Apretó los puños con fuerza, obligándose a bajar la cabeza, a cerrar su amielada mirada. A contener los celos, sus sentimientos. Parecía que este era su trabajo así que no sería imprudente, por el momento. Porque después hablaría con el castaño. Así se mantuvo durante el resto de esta sesión, tratando de mantener su vista en el piso.

—Voy por una bebida… —Etsuya tenía intención de preguntarles a ambos rubios pero al ver su mirada decidió que mejor lo dejaría así por el momento, «mejor me estos dos, no quiero que me vuelvan a echar bronca», suspiró, de cualquier forma, Tatsuya era por el único que tenían vista en estos momentos y no podía negar que tenían razón.

Sin poner atención a sus pasos, Etsuya llegó a la máquina de bebidas, metió un par de monedas para conseguir una botella de agua mineral, —¿Qué haces aquí? —se sobresaltó al escuchar a esa persona detrás de él hablar repentinamente y solo cuando se dio vuelta para disculparse, se percató de que era Tatsuya, —lo siento, quería una bebida—, murmuró tartamudeando un poco por la sorpresa.

—Sí, bien, eso lo noté de inmediato. Me refiero a qué haces aquí, en este lugar, —suspiró, Tatsuya parecía una persona totalmente diferente detrás de la cámara y en la vida real, justo ahora le estaba hablando con una frialdad increíble.

—Nada, ya te dije, me apetecía una bebida y casualmente vi una multitud, ya sabes lo curioso que soy, —mencionó abriendo la botella y bebiendo el contenido. Si Tatsuya actuaba así de frío, el también podía actuar desinteresado sobre los asuntos del chico aunque fuera totalmente distinto por dentro.

—De cualquier forma, estás en lugar restringido para el público así que sal, —Tatsuya por su parte estaba un poco confundido después de la ultima respuesta de Etsuya pues desde la primera vez que le conoció su comportamiento había sido el de molestia total por meterse en su vida a cualquier precio. Bueno, era posible que así fuera en esta ocasión aunque no lo sabía con certeza.

—Sí, ya me voy. —Etsuya se dio la vuelta y empezó a caminar de regreso, deseando que Tatsuya lo detuviera para poder platicar con él una vez más. —Por cierto, buena actuación, ¿eres modelo? No lo sabía, seguro que Yukio y Kiyoshi se sorprendieron —, ups, sabía que no debió nombrarles pero ya le habían visto, no era ninguna mentira.

Tatsuya reaccionó tal como esperaba el pelilargo que lo hiciera, su vista se abrió con sorpresa justo cuando iba a dar vuelta para irse a preparar para la siguiente sesión, volteó con rapidez su cabeza y presuroso se dispuso a detenerle, —¿ellos están aquí, acaso los trajiste? —le preguntó irritado deteniendo todo paso de Etsuya.

Este suspiró, sabía que vendría esa suposición y negó con la cabeza, —ambos están más tiempo contigo y no lo sabes, —le dijo con un tinte de decepción, —están aquí solo porque son fans de BlackStars, yo vine por mi cuenta y los encontré de casualidad.

Era cierto, Tatsuya le soltó poco a poco, él no sabía los intereses de las personas que le rodeaban por más que ellos se interesaran en su persona, —aquí no es prudente hablar, sígueme—, dijo empezando su camino al camerino. Unos pasos detrás iba Etsuya con una sonrisa de victoria.

—¿Así son los camerinos móviles? —susurró Etsuya más para sí que para su acompañante.

—¿Qué quieres saber? —sin rodeos preguntó Tatsuya, ese chico sabía como ser persistente y por un momento lo había conseguido engañar con esa apariencia despreocupada.

—Solo te quiero conocer más, ¿ese es un problema para ti? —mencionó Etsuya con tranquilidad sentándose en el sofá.

—No entiendo tu persistencia, ¿cuál es tu punto, qué afán tienes en querer hacerme daño? —, Tatsuya fue directo a lo que pasaba por su mente, para él, ese interés de Etsuya era como todos, solo querer hacerle daño.

Etsuya reaccionó al instante, se levantó y tomó a Tatsuya por los brazos con el rostro completamente tenso, molesto y desconcertado, —¿de qué demonios hablas? Solo te quiero conocer porque pienso que no has tenido amigos. Mira, no soy tan estúpido como crees, puedo ver la soledad en tu mirada, estoy seguro que has pasado tanto dolor como yo, incluso como el mismo Yukio y Kiyoshi. ¡Por qué no entiendes que solo quiero ser tu amigo!

Tatsuya se sorprendió, a pesar del dolor que sentía por la fuerza del chico frente a él. ¿El mismo dolor? Se preguntó, entonces lo vio, su mirada guardaba también soledad. Algo dentro de él se rompió, su mirada se manchó de agua salada retenida y su cuerpo se tensó. Recordó, Ian, de una forma distinta pudo acercarse a él, ahora Etsuya hacia lo mismo pero siendo tan directo como lo había sido Sasaki.

Sus mejillas se mojaron. Etsuya lo único que pudo hacer en ese momento por Tatsuya fue abrazarle, transmitirle paz aunque sea por el momento, —yo solo quiero conocerte. Al principio había sido por proteger a Yukio y Kiyoshi, no lo niego. Pero conforme te empecé a observar, esos sentimientos fueron cambiando a curiosidad y simpatía.

—No entiendo, realmente no puedo imaginar por qué lo haces —susurró en una muy baja voz Tatsuya cosa que dificultó a Etsuya escucharle pero quería evitar que su voz saliera entrecortada. Tocó su rostro, aún recostado en el cuerpo de Taguchi, hace mucho que no veía sus lágrimas y las sentía mojarle.

Pero tenía que reconocer que no eran por dolor, había un nuevo sentimiento que lo hacía sentir tranquilo y cómodo. Desahogo, suspiró de nuevo, hacía tiempo que había olvidado a esa tierna mujer, su nani a la cual dejó de lado desde que empezó a crecer. Él mismo se había convertido en el reflejo de la familia, en la verdadera apariencia de la familia Inao.
—Sólo déjame estar a tu lado, no importa que suceda, —susurró Etsuya tomando el rostro de Tatsuya en su mano izquierda. Le mostró una cálida sonrisa y un beso en la frente con amor fraternal, como lo que quería, un amigo.
El sentimiento llegó hasta su corazón que ocultaba su ser en una pared de piedra, Etsuya pues se convirtió en un rayo de luz entre tanta oscuridad, y sonrió, cálido y sincero, con la vista húmeda por las lagrimas que manchaban sus mejillas.

—Creo que es mejor que te vayas a cambiar, has perdido ya mucho tiempo, —le dijo Etsuya quien le empujó hacia el cuarto, Etsuya supuso que era donde se cambiaba, —¿dónde está la ropa? —, Tatsuya solo le señaló el ropero y se dirigió de inmediato, «¿ahora cual? ¡Ah números!», revisó las etiquetas marcadas, vio el número dos, tomó el gancho y entró, sin tocar ni nada, —¡ah! Lo siento, creo que debí haber tocado —, Etsuya había encontrado al castaño solo en ropa interior por lo que terminó girando la cabeza y extendiendo el objeto en sus manos.

Tatsuya al ver su reacción no pudo más que reír, —gracias, ya puedes salir —, dijo al distraído y avergonzado chico que salió sin decir más. Suspiró, que vergüenza sentía, su nani le había enseñado que estar solo era malo y lo único que pasó es que la terminó olvidando. Aún ahora, no había investigado ni preguntado a Hiroshi por su querida nani, que mal agradecido había sido con esa tierna mujer.

Pasó sus manos por su rostro, suspirando, tratando de regresar un poco de tranquilidad después del número montado ante Etsuya. Realmente no se había dado cuenta de que el chico también tenía la misma soledad, se había encerrado tanto en si mismo toda su vida que no veía más lejos de lo que pasaba con su persona.
Sacudió su cabeza para cambiarse, ahora unos pantalones rojos con una chamarra de piel, acompañado de una camisa blanca de cuello en V hasta poco más arriba de su ombligo.

Se cambio también de zapatos y salió para lavarse la cara en el pequeño lavamanos del pequeño camerino móvil. Tomó asiento enfrente del espejo y vio a Etsuya que sonrojado se encontraba sentado nuevamente en el sofá.

—¿Has tocado cosméticos antes? —le pregunto, Etsuya negó con la cabeza, sonrió, —un conocido me dijo que en el modelaje el maquillaje es importante, de él aprendí como aplicármelo en una sesión de fotos aunque es la primera vez que lo hago para gente profesional—, le comentó mientras empezaba a colocarse los cosméticos en su rostro.

 Etsuya solo le veía, «así que es la primera vez que actúa como modelo profesional» pensó deduciendo lo que acababa de comentarle. Ahora sabía también porque tanta era la obsesión de Kiyoshi y Yukio por él, Tatsuya en verdad tenía un cuerpo genial pero lo que más le sorprendía es la persona que empezaba a mostrarse ante él. Sí, quería ser su amigo de ahora en adelante, por siempre.


9


La rutina continuó hasta entrada la tarde-noche, Tatsuya tuvo dos sesiones de fotos más con Arashi e Izumi. El día siguiente seria la sesión con Hideki y la fotografía grupal con BlackStars y todo terminaría. Los directores y fotógrafo no tuvieron que darle más ordenes que las iniciales, todos estuvieron satisfechos con su desempeño, realmente parecía un profesional y no un novato.

Por otra parte, Etsuya había regresado con los chicos para evitar cuestionamientos posteriores, Tatsuya había dicho que por el momento era mejor dejar las cosas así y respetaría su decisión aunque le había dicho que no estaba de acuerdo con su resolución.

Yukio por su parte había estado entre dilemas, el primero, la emoción de ver a su grupo favorito en vivo en horas de trabajo. El segundo, entre preguntarle o callarse en referencia a Tatsuya. ¿Se lo había ocultado o era que apenas empezaba? Realmente la vida del chico era todo un misterio para él.

Kiyoshi simplemente estaba comido en celos, no quería verle ahí pero era su trabajo. El rubio no entendía estos sentimientos moviéndose en su interior, suspiraba tratando de pensar. La única solución a la que llegó fue llegar a su cama, pensar y solucionar ese alboroto que tenía. No diría nada, por el momento se callaría pero lo encararía.

Pocos minutos antes de que acabara Tatsuya con su trabajo de ese día, Yukio decidió que era mejor irse del lugar, Kiyoshi estuvo de acuerdo pero Etsuya se encontraba indeciso, —vayan adelante, creo que iré al templo ya no queda lejos —, dijo Taguchi tratando de sonar seguro y creíble ante ambos rubios.

—¿Seguro vas al templo? —, ante las dudosa  e interrogantes palabras de Yukio, Etsuya sólo giró la vista, ya sabía que había querido decir, ¿no será que quieres molestar a Tatsuya?, aunque no supieran que ya había logrado avanzar más que ellos mismos, no iba a cometer el error de estropearlo.

—Me fastidia que creas poco en mí, de hecho, ambos en las últimas semanas han estado igual conmigo, —suspiró y giró dirigiendo sus pasos en sentido contrario a la estación de tren, más preciso, hacía el Templo Takao, —mejor me voy, nos vemos después—, comentó molesto poniendo fin a una discusión que a simple vista iba a comenzar.

Kiyoshi, quien se había abstenido de emitir cualquier comentario, suspiró negando con la cabeza, —felicidades Yukio, acabas de hacer enojar a Etsuya, igual que yo lo hice ayer, —, aunque tenía que admitir que su amigo había sido más cauteloso en sus palabras, Etsuya seguro lo entendió de inmediato.

—¿Cuál es su problema? Realmente no lo entiendo, —dijo comenzando a caminar hacia la estación seguido por Kiyoshi y aunque ambos iban molestos, sus pensamientos eran dirigidos a distintas personas.

—Me he puesto a pensar, creo que no entiende porque gastamos tanto tiempo en Tatsuya, —razonó Kiyoshi con las manos en los bolsillos delanteros del pantalón y su cabeza gacha.

—Es muy estúpido de cualquier caso, pero Etsuya siempre ha sido así —contestó Yukio con la vista al frente, aunque razonando un poco, en cierto modo, de haber comenzado detrás de Tatsuya por simple belleza, estaban terminando, ambos, atrapados en una telaraña.

Después de esa corta platica y una promesa muda de que no iban a comentarle nada de lo sucedido hoy a Tatsuya, siguieron su camino en silencio hacia su hogar. Descansar, aclarar pensamientos y definir sus sentimientos, pero sobre todo, poner en orden a la inquieta alma que silenciosa, causaba estragos en su comportamiento.


10


Etsuya caminó un pequeño tramo hasta que perdió de vista a ambos, una vez logrado el objetivo, dio media vuelta y regresó sus pasos en dirección a una mejor posición para ser observado por Tatsuya cuando éste terminara.

A distancia podía observar al castaño recibiendo las últimas instrucciones, un poco de polvo para finalizar con fotografías en compañía del vocalista Izumi, en esta ocasión, espalda con espalda mirando hacia el cielo, Izumi con una mano estirada hacia atrás sosteniendo la cintura de Tatsuya que tenia colocada una mano en el cuello mientras que la otra estaba en su frente. —Realmente cambias demasiado cuando estas frente a la cámara, —susurró Etsuya que veía como terminaba la sesión del día. 

Tatsuya suspiró con cansancio, la parte positiva del repentino trabajo es que no tendría que regresar a casa y ver a Hiroshi puesto que el manager Takato le había dicho que debido a la sesión del día siguiente tenía que quedarse en un hotel de las cercanías junto con todo el equipo.

Cuando se retiraba, observó a Etsuya parado entre la gente que poco a poco comenzaba a despejar el lugar, —manager Takato, quisiera pedirle un favor—, le dijo Tatsuya al manager a cargo.

—Buen trabajo el día de hoy, lo hiciste bien para ser la primera vez. Ahora dime que se te ofrece —, dijo alagando el trabajo del castaño y prestando también a lo que diría el chico.

—Gracias por la oportunidad, —agradeció de inmediato, —¿podría quedarse conmigo un amigo? —pidió teniendo en mente que Etsuya no podía regresar cuando el día estaba oscureciendo.

—Está bien, pero será solo esta ocasión.

—Gracias —, se inclinó agradecido y respetuoso entonces guió sus pasos hasta detenerse frente a Etsuya, —te quedarás conmigo en el hotel, sin discusión, —y sin dejar replicar, tomó su brazo derecho y lo arrastró hasta su camerino.

Etsuya sorprendido se dejó guiar aunque eso no quisiera decir que estuviera de acuerdo, el día siguiente tenía colegio, —te llevará alguien del staff hasta el instituto ya deja de quejarte, —dijo Tatsuya como si estuviera leyendo su mente, «¿soy un libro o qué?», pensó extrañado, ni siquiera había externado su preocupación, aunque no era la primera vez que le sucedía.

Levanto los hombros, que importaba si era predecible. Sonrió, lo que contaba era que finalmente podría conocer más a Tatsuya Katsumoto, como amigo y poder formar y fortalecer lazos de amistad entre los dos.

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